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Quieres agradar a Dios?

Por 4 minutos de lectura

Como mujer cristiana, busco agradar a Dios

En la búsqueda de agradar a Dios

En la búsqueda de agradar a Dios

Nuestro propósito es agradar a Dios, no a las personas. Solamente él examina las intenciones de nuestro corazón.

No tratamos de agradar a nadie, sino sólo a Dios, pues él examina todo lo que sentimos y pensamos.

1 Tesalonicenses 2.4

A menudo, nos encontramos tratando de agradar a otras personas, ya sea porque queremos hacerles felices, porque esperamos obtener algo a cambio o porque simplemente nos sentimos presionados por la sociedad. Sin embargo, esta búsqueda constante de la aprobación de los demás puede llevarnos a olvidar nuestros propios valores y principios y puede hacernos perder de vista nuestro verdadero propósito en la vida. Por eso es importante recordar que, aunque es natural tratar de agradar a los demás, nuestra principal responsabilidad es agradar a Dios.

Agradar a Dios significa seguir Sus mandamientos y vivir de acuerdo a Sus principios. Esto puede no siempre ser fácil, especialmente cuando la sociedad nos empuja a seguir caminos contrarios a los que Dios ha establecido para nosotros. Sin embargo, si mantenemos nuestra fe y nuestra determinación, podemos encontrar la fuerza y la guía necesarias para seguir Su voluntad.

Además, agradar a Dios también significa tener una actitud de gratitud y de humildad. Debemos recordar que todo lo que tenemos viene de Dios y que debemos estar agradecidas por todas Sus bendiciones. Por eso enfaticemos el ser humildes y reconocer que, sin Su gracia y Su amor, nada somos.

Querida amiga, aunque es natural tratar de agradar a los demás, nuestra principal responsabilidad es agradar a Dios. Esto significa seguir Sus mandamientos, vivir de acuerdo a Sus principios y tener una actitud de gratitud y de humildad. Al hacer esto, no sólo estaremos siguiendo Su voluntad, sino que también encontraremos la verdadera paz y la felicidad que sólo Él puede dar.

Haz tuya esta palabra, orando al Señor

Querido Jesús, en esta jornada de vida que Tú me has regalado, reconozco la constante tentación de buscar la aprobación de aquellos que me rodean. En este mundo que a veces parece exigir conformidad con sus estándares cambiantes, me encuentro recordando las sabias palabras que nos instan a no conformarnos con este mundo, sino a transformarnos mediante la renovación de nuestra mente.

Al reflexionar sobre la verdad expresada en la búsqueda constante de la aprobación, comprendo que, aunque es natural desear la aceptación de los demás, mi responsabilidad principal es complacerte a Ti, mi amado Salvador. Agradarte a Ti implica seguir tus mandamientos y vivir conforme a tus principios eternos, incluso cuando la presión social intenta desviarme de tu camino.

En medio de los desafíos y las pruebas, mantén mi fe y determinación fuertes. Que encuentre en Ti la fortaleza y la orientación necesarias para cumplir con tu voluntad divina. Que mi corazón, lleno de gratitud y humildad, reconozca que cada bendición proviene de Ti, y que sin tu gracia y amor, no soy nada.

Querido Señor, en mi jornada diaria, hazme consciente de la importancia de agradarte a Ti sobre todas las cosas. Que mi vida refleje tu luz y amor, y que, al buscar complacerte, encuentre la paz y la felicidad verdaderas que solo Tú puedes ofrecer. Amén.

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